HERMANASTRA DE 18 AÑOS MONTA Y FOLLA Estter Muniz
Duración: 8:39
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Agregado: 2 semanas atrás
Descripción:
Mi hermanastra de 18 años, con su cuerpo juvenil y curvilíneo, siempre ha sido una tentación. Una noche, mientras nuestros padres estaban fuera, decidí explorar esa tentación. La encontré en su habitación, cambiándose de ropa, y no pude evitar fijarme en sus piernas largas y su culo perfecto. Con una sonrisa pícara, me acerqué a ella, mis intenciones claras.
"¿Qué haces?" preguntó, con una mezcla de curiosidad y deseo en su voz. "Solo quería verte," respondí, acercándome más. La besé apasionadamente, mis manos explorando su cuerpo con una destreza que la dejó sin aliento. Ella respondió con el mismo entusiasmo, sus labios y lengua entrelazándose con los míos.
Despacio, la llevé a la cama, donde la recosté suavemente. Con movimientos rápidos, me desvestí, revelando mi erección lista para la acción. Ella, con una sonrisa traviesa, se subió encima de mí, guiando mi pene hacia su entrada húmeda y caliente. Con un movimiento lento y deliberado, se sentó sobre mí, llenándose completamente.
Comenzamos a movernos rítmicamente, sus gemidos de placer llenando la habitación. Ella, con sus manos en mi pecho, se movía arriba y abajo, sus suspiros indicando lo mucho que disfrutaba. Aumenté el ritmo, sintiendo cómo el placer crecía dentro de mí. Finalmente, con un último y profundo empuje, alcancé el orgasmo, gritando de satisfacción mientras mi cuerpo temblaba de placer.
Ella, sin dudar, tomó mi semen en su boca, tragando cada gota con una sonrisa satisfecha. Exhaustos y satisfechos, nos quedamos abrazados, disfrutando de la cercanía y la intensidad de nuestro encuentro. Sabía que había cruzado una línea, pero en ese momento, no me importaba. Solo quería disfrutar de cada segundo con mi hermosa hermanastra. Estter Muniz
"¿Qué haces?" preguntó, con una mezcla de curiosidad y deseo en su voz. "Solo quería verte," respondí, acercándome más. La besé apasionadamente, mis manos explorando su cuerpo con una destreza que la dejó sin aliento. Ella respondió con el mismo entusiasmo, sus labios y lengua entrelazándose con los míos.
Despacio, la llevé a la cama, donde la recosté suavemente. Con movimientos rápidos, me desvestí, revelando mi erección lista para la acción. Ella, con una sonrisa traviesa, se subió encima de mí, guiando mi pene hacia su entrada húmeda y caliente. Con un movimiento lento y deliberado, se sentó sobre mí, llenándose completamente.
Comenzamos a movernos rítmicamente, sus gemidos de placer llenando la habitación. Ella, con sus manos en mi pecho, se movía arriba y abajo, sus suspiros indicando lo mucho que disfrutaba. Aumenté el ritmo, sintiendo cómo el placer crecía dentro de mí. Finalmente, con un último y profundo empuje, alcancé el orgasmo, gritando de satisfacción mientras mi cuerpo temblaba de placer.
Ella, sin dudar, tomó mi semen en su boca, tragando cada gota con una sonrisa satisfecha. Exhaustos y satisfechos, nos quedamos abrazados, disfrutando de la cercanía y la intensidad de nuestro encuentro. Sabía que había cruzado una línea, pero en ese momento, no me importaba. Solo quería disfrutar de cada segundo con mi hermosa hermanastra. Estter Muniz
