CHUPA LA POLLA DE SU COMPAÑERO DE CLASE A CAMBIO DE TAREAS Lulitamiaa
Duración: 8:12
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Agregado: 1 semana atrás
Descripción:
La biblioteca estaba en silencio, pero mi mente estaba en cualquier cosa menos en los libros. No entendía nada de matemáticas y mi compañero de clase, un chico inteligente y algo tímido, era mi única esperanza para aprobar el examen. Me acerqué a su mesa, inclinándome para susurrarle mi problema. Él me escuchó, pero en lugar de ofrecerme una solución, me miró con una intensidad que me hizo sentir un calor interno. "Te ayudo, pero a cambio de un favor", dijo con una voz apenas audible, su mirada bajando hacia mi boca.
Asentí sin dudarlo, y él me guió hacia los estantes más apartados, detrás de una sección de historia antigua que nadie visitaba. Allí, ocultos por las sombras y el olor a polvo y libros viejos, me arrodillé. Él desabrochó su jeans, sacando una polla ya dura y lista para mí. La tomé en mi mano, sintiendo su peso y calor, antes de llevarla a mi boca. La chupé con avidez, moviendo mi lengua y mis labios a su alrededor, escuchando sus ahogados gemidos de placer mientras sus dedos se enredaban en mi pelo. El riesgo de que nos descubrieran solo aumentaba mi excitación.
Cuando sentí que estaba a punto de terminar, se detuvo, me levantó y me giró, levantándome mi falda y bajándome las bragas con movimientos rápidos. Me penetró desde atrás, de pie, con una fuerza que me hizo arañar el estante de libros para no caerme. Cada embestida era profunda y rítmica, sus jadeos en mi oído mezclados con los míos. El orgasmo me golpeó como una ola, haciéndome temblar y apretar mi sexo alrededor de su polla. Unos segundos después, él se corrió dentro de mí con un gruñido sordo. Nos arreglamos la ropa en silencio, con una sonrisa cómplice. Al día siguiente, encontré su cuaderno con todas las tareas resueltas sobre mi escritorio. El trato estaba sellado. Lulitamiaa
Asentí sin dudarlo, y él me guió hacia los estantes más apartados, detrás de una sección de historia antigua que nadie visitaba. Allí, ocultos por las sombras y el olor a polvo y libros viejos, me arrodillé. Él desabrochó su jeans, sacando una polla ya dura y lista para mí. La tomé en mi mano, sintiendo su peso y calor, antes de llevarla a mi boca. La chupé con avidez, moviendo mi lengua y mis labios a su alrededor, escuchando sus ahogados gemidos de placer mientras sus dedos se enredaban en mi pelo. El riesgo de que nos descubrieran solo aumentaba mi excitación.
Cuando sentí que estaba a punto de terminar, se detuvo, me levantó y me giró, levantándome mi falda y bajándome las bragas con movimientos rápidos. Me penetró desde atrás, de pie, con una fuerza que me hizo arañar el estante de libros para no caerme. Cada embestida era profunda y rítmica, sus jadeos en mi oído mezclados con los míos. El orgasmo me golpeó como una ola, haciéndome temblar y apretar mi sexo alrededor de su polla. Unos segundos después, él se corrió dentro de mí con un gruñido sordo. Nos arreglamos la ropa en silencio, con una sonrisa cómplice. Al día siguiente, encontré su cuaderno con todas las tareas resueltas sobre mi escritorio. El trato estaba sellado. Lulitamiaa
